Hoteles con encanto

Hotel Balneario La Hermida

Descubrimos el Hotel Balneario La Hermida, en plena naturaleza de la tierruca.

En el post de hoy queríamos hablaros de este pedazo hotel en el que estuvimos los pasados cuatro días antes de dar el coletazo al verano. La verdad es que teníamos muchas ganas de redescubrir de nuevo gran parte de la zona cántabra y los picos de Europa fueron nuestra primera parada.

¿Cuándo visitáis un lugar os gusta ir a todo confort o prefieres alojarte en sitios más económicos y que se adapten al bolsillo? Vale,  reconocemos que nos encanta mirar la economía, pero… ¿Y si os decimos que este alojamiento comparte las tres b: bueno, bonito y barato? ¡Deja que te contemos más detenidamente!

Salimos de Madrid a las 6:00 am y cómo ya os hemos mencionado los picos de Europa eran nuestra primera parada. Tras 5 horas, alguna que otra parada para estirar las piernas y mucha energía gastada durante todo el día lo que mas nos apetecía era hospedarnos en algún lugar cercano que fuera increíble. El hotel Balneario la Hermida se centra en la localidad de La Hermida, muy proximo a la conocidísima Potes (la cual no debes perderte porque es preciosa y os enamoraréis de ella).

Cuando llegamos nos alucinó su enclave. ¡Increíble! Nos dejó sin palabras. Está ubicado en un sitio espectacular, la naturaleza es el elemento más destacable.

Teníamos una habitación familiar, grande y espaciosa, como una especie de duplex abuhardillado de madera y con vistas a la montaña. La habitación tenía regimen de desayuno y acceso al spa.

Lo primero que hicimos fue cambiarnos de ropa y aprovechar la soleada y calurosa tarde que nos quedaba para disfrutar de la piscina. ¿Veis la foto? Nosotros nunca habíamos estado en un lugar tan mágico. La piscina tenía un color verde turquesa increíble, caía el agua hacia otra mini piscina más pequeña. Al fondo una capilla y en mitad de la nada. Podías respirar aire puro y ver cómo el sol se metía entre las montañas al atardecer mientras estabas tumbado en las hamacas de alrededor.

Estábamos tan cansados de todo el día, y tan relajados en la habitación que cogimos algo de comida del restaurante y nos la subimos a la habitación para cenar. ¡Eso sí! Gozamos de un baño increíble de agua caliente en la pedazo de bañera de la habitación que nos supo a gloria e hizo que durmiéramos como un recién nacido.

hotel

A la mañana siguiente nos despertamos pronto para desayunar e ir al spa. ¿Os pensáis que nos apetecía salir de allí y continuar el viaje por la costa? Fue algo difícil sobre todo para Sia. ¡No quería salir del balneario! Por cierto si lo estas leyendo y tienes peques… ¡No lo dudes! Pueden entrar peques de todas las edades. El acceso al spa no tiene edad, solo que tienes que seguir las indicaciones del personal y no meterles debajo de los chorros fuertes que pueden causarles alguna contractura en su cuerpo tan diminuto. Aún así, Sia alucinó bañándose en el agua tan calentita y metiendose al jacuzzi. ¡Una experiencia preciosa para toda la familia!.

Sobre el desayuno no os hemos mencionado nada, pero es estilo buffet, salvo que con las medidas de prevención del Covid, hay que pedirles a los camareros lo que te apetece. Aún así, te van trayendo a la mesa un montón de bandejas de dulces, frutas… ¡Acabas redondo! Todo está rico y es muy difícil contenerse el apetito.

Por último nos encantaría resaltar que el aparcamiento es gratuito dentro de las instalaciones y que las medidas de seguridad e higiene son excepcionales, además del trato del personal (amable, respetuoso y atento en todo momento para hacer aún más si cabe una estancia imborrable).

 

Si te ha gustado todo lo que os hemos contado no os perdáis nuestro próximo video en el canal de Youtube donde os mostraremos toda nuestra estancia.

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